La vitamina C, se encuentra sobretodo en el brócoli, el pimiento rojo, las grosellas, las coles de Bruselas, el perejil, los cítricos y las fresas.
Los adultos debemos tomar entre 75 y 90 mg al día pero en caso de fumadores se necesitan 120 mg.
Todos sabemos que la vitamina C en invierno nos ayuda a prevenir el resfríado común, esto no es porque aumente las defensas sino porque mejora la estrategia “de batalla” de nuestros glóbulos blancos. Es como si mejorase la comunicación entre ellos para ser más eficientes. Si ya estamos resfriados, deberemos tomar entre uno y 2 gramos al dia (teniendo en cuenta que dosis superiores a gramo y medio pueden provocar diarrea en algunas personas). Para este tipo de enfermedades invernales, lo ideal es combinarla con equinácea y propóleo (por ejemplo el Composor num. 8 de la marca Soria Natural).
Ahora vamos con otras propiedades menos conocidas de esta vitamina:
- Ayuda a cicatrizar mejor las heridas y también en la gingivitis
- Es un gran antioxidante que a su vez ayuda a reciclar a la vitamina E, otro antioxidante natural.
- Aumenta significativamente la absorción del hierro por lo que es útil en caso de anemia o menstruaciones abundantes para prevenirla.
- Junto con los flavonoides (la parte blanca amarga de los cítricos es rica en estos, pero también y sobretodo, las semillas de uva) incrementan la resistencia de los vasos capilares en pacientes con hipertensión o diabetes. Es decir, están indicados en caso de fragilidad capilar.
Contraindicaciones de la vitamina C:
Las personas que tengan o hayan tenido cálculos renales no deben tomar grandes cantidades (más de 1 gramo al día) de vitamina C en suplementos. Las cantidades mucho menores (100–200 mg al día) parecen ser seguras.
Por otro lado, al aumentar la absorción del Hierro, no deben tomar dosis altas personas con sobrecarga de éste (hemocromatosis y hemosiderosis).
